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Economía por expertos

¿Cuánto margen le queda a Banxico?

La semana pasada planteábamos una pregunta: ¿Banxico tiene que seguir a la Reserva Federal? La respuesta era no. Esta semana, el propio Banco de México reforzó esa idea al señalar que la política monetaria mexicana no tendría que reaccionar de manera mecánica ante los ajustes previstos de la tasa de fondos federales.

Sin embargo, el debate comienza a desplazarse hacia otro terreno. La discusión ya no es si Banxico debe seguir a la Fed. La discusión es cuánto margen conserva para no hacerlo.

La decisión de mantener la tasa de referencia en 6.50% no sorprendió al mercado. La inflación tampoco ofrecía argumentos evidentes para modificar la postura monetaria. En la primera quincena de septiembre, la inflación general se ubicó en 3.42% y la subyacente continuó descendiendo hasta 3.79%, aunque la inflación de servicios permaneció en 4.33%, mostrando que los componentes más persistentes del proceso desinflacionario aún no terminan de converger.

Más importante aún, Banxico modificó su comunicado. En agosto, la Junta de Gobierno señaló expresamente que sería apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual. Esa frase desapareció del comunicado de septiembre. En su lugar, el banco central indicó que sus próximas decisiones dependerán de la evolución del proceso desinflacionario y de sus determinantes, entre ellos el comportamiento del tipo de cambio y su posible traspaso a los precios al consumidor.

El cambio de lenguaje no parece casual. La Reserva Federal elevó su tasa en septiembre y las proyecciones de los integrantes del FOMC continúan apuntando a un incremento adicional de 25 puntos base antes de concluir el año. A ello se suma el repunte observado en los precios del petróleo y particularmente del diésel, factores que podrían añadir presión a la inflación estadounidense y aumentar la probabilidad de que la Reserva Federal aumente su tasa antes de que termine 2026.

Para México, el punto relevante no es si Banxico debe replicar ese movimiento. El punto es que cada incremento adicional de la Fed reduce el diferencial de tasas. Actualmente, la tasa objetivo de Banxico se encuentra en 6.50%, mientras que la tasa de fondos federales se ubica en un rango de entre 3.75 y 4.00%. Si el escenario planteado por los miembros del FOMC se materializa y Banxico mantiene sin cambios su tasa, el diferencial volvería a comprimirse.

Además, parte de ese ajuste ya comenzó a reflejarse en el mercado cambiario. El tipo de cambio FIX pasó de 17.24 pesos por dólar el 18 de septiembre a 17.64 el 24 de septiembre, una depreciación cercana a 2.3% en menos de una semana. Por sí sola, esta variación no cambia el panorama inflacionario. Pero sí ayuda a entender por qué Banxico decidió enfatizar el comportamiento del tipo de cambio dentro de sus consideraciones futuras.

Por ello, la referencia al traspaso cambiario probablemente sea uno de los cambios más importantes del mensaje de septiembre. No porque la depreciación reciente represente un problema inflacionario inmediato, sino porque la Junta parece reconocer que el entorno externo puede comenzar a incidir sobre variables relevantes para la inflación mexicana.

Desde esta perspectiva, la eliminación de la guía prospectiva cobra sentido. Banxico no está anunciando un incremento de tasas. Tampoco está sugiriendo que la decisión de la Fed determine automáticamente la política monetaria nacional. Lo que está haciendo es preservar flexibilidad ante un entorno que se ha vuelto menos favorable que hace unas semanas.

Eso no equivale a anunciar un incremento de tasas. Lo que sí implica es que Banxico dejó abierta la posibilidad de ajustar su postura si variables relevantes para la inflación, como el tipo de cambio o las condiciones monetarias externas, modifican el balance de riesgos.

La semana pasada el diferencial de tasas aparecía como un elemento secundario dentro de la discusión. Hoy ocupa un lugar mucho más visible. No porque Banxico haya dejado de enfocarse en la inflación, sino porque algunos de los factores que pueden influir sobre ella están cambiando.

El mensaje de septiembre confirma que la Junta de Gobierno no seguirá mecánicamente a la Reserva Federal. Pero también muestra que mantener esa independencia relativa puede volverse cada vez más difícil si la Fed concreta otro incremento, el diferencial continúa reduciéndose y el tipo de cambio sigue acumulando presiones.

La autonomía monetaria no consiste en ignorar a la Fed. Consiste en decidir cuándo sus movimientos comienzan a afectar las perspectivas de inflación en México. Y el último comunicado sugiere que Banxico aún conserva margen para mantener su postura. Lo que cambió es que ese margen parece menor que hace apenas unas semanas.

PM

Pau Messeguer Gally

Economista en jefe en banco multiva.

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